La pizarra digital es un recurso que supone una gran mejora de la clásica pizarra. Primero por la comodidad y la salubridad que supone dejar la tiza, segundo por su versatilidad y la capacidad que tiene para guardar, reproducir y permitir el análisis de procesos con el trabajo metacognitivo que ellos supone. Pero principalmente porque la pizarra digital es también un ventana abierta al mundo ya que su posibilidad de acceso a Internet abre una puerta de entrada del mundo virtual a la escuela. Pero en este post me quiero centrar en mi experiencia de trabajo de la lengua a través de la pizarra digital. Este recurso supone una gran ventaja frente a la pizarra clásica para el trabajo de escritura colectiva. La escritura colectiva supone un ejercicio metacognitivo colectivo que pretende que el acto de escribir se acompañe de una reflexión colectiva del porque, como y para que se escribe. La pizarra digital permite gravar no solo el resultado si no también el proceso y permite ir viendo posteriormente que hemos añadido, borrado o corregido entre todos y permitiendo una reflexión más profunda y a la vez mas sencilla.
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